jueves, 5 de julio de 2018

La falacia de los hechizos "de amor"

"- Hice un hechizo y no me resultó
-¿Para qué era el hechizo?
- Porque quiero que alguien me ame.
-¿Y para qué?
- Porque quiero, merezco que alguien me ame, yo sé que esa es la persona ideal para mí.
- Y tú ¿eres la persona ideal para él?"
El diálogo anterior es casi exacto de una conversación real, y lo cito ahora porque hay muchos hechizos por ahí de magia "blanca" que apuntan a que alguien te ame. No funcionarán. Nunca. El amor por definición es un acto de libre albedrío, qué significa eso, que NO SE PUEDE FORZAR, no se puede hacer que otro te ame. Si es forzado puede ser muchas cosas: enamoramiento, atracción, pasión, deseo, necesidad, codependencia, pero NO ES AMOR.
El amor es la energía pura de Dios (o cualquier denominación que les parezca mejor), está íntimamente unido a la libertad y la consciencia, otras dos manifestaciones de esa luz divina. Todos tenemos amor dentro de nosotros, como que todos tenemos alma; sin embargo la energía de ese amor se manifiesta cuando se da, no cuando se recibe.
Entonces, cuando le pides al universo "amor" ¿qué entiende el universo?: que le estás pidiendo que te enseñe a amar 😅
Entonces tienes dos opciones:
1. APRENDER A AMAR DE VERDAD: Y por afinidad vibratoria vendrá a ti quién te ame.
2. CAMBIAR EL OBJETIVO DE LOS HECHIZOS: Puede ser "encontrar pareja", "ser más atractivo" o "provocar deseo en el otro". Esto no te dará amor, claro está, pero te dará a alguien. Ahora bien, cuando ese alguien llegue, no empieces con que no es lo que querías, que "quizá este no es", "voy a esperar el siguiente": si el universo te lo dio como respuesta a tu petición es perfecto para ti, así que en ese momento tienes que empezar a preguntarte: ¿por qué el universo me puso al lado a este personaje?
El universo quiere que todos seamos felices y tengamos amor en nuestras vidas, pero sería injusto que nos pusiera a alguien que nos ame al lado si nosotros no sabemos amar ¿no te parece? entonces nos pone a personas con las que estemos en el mismo nivel, para que vayamos aprendiendo juntos. Por eso, si tu pareja no te parece ideal, es bueno preguntarte ¿y yo soy ideal?. Besos.
Si conoces a alguien que siempre anda buscando hechizos "de amor" hazle el favor de compartírselo 😘
Imagen: youtube.com


martes, 3 de julio de 2018

El Tarot y la Cabalá.


La Cabalá, Cabalah, Kabbalah, o como quieran escribirlo, es un cuerpo de conocimiento místico de origen hebreo (aunque míticamente se remonta a los orígenes del ser humano) que explica el funcionamiento completo del sistema de la creación y permite alcanzar la unidad con el creador. Los cabalistas afirman que es un conocimiento que ha existido siempre sin embargo de manera oral y la historia señala su origen en el siglo XII, sin embargo, al igual que sucede con el Tarot, me parece que su origen no es tan importante a la hora de analizar su contenido más que para comprender el desarrollo de los conceptos, pero no quitan validez al método en sí.

Llevo algún tiempo estudiando la Cabalah, la rabínica. Cuando empecé a estudiarla, fue principalmente porque era un tema que yo consideraba "del Tarot" y que había aplazado por dos motivos: uno, el vínculo entre ambos es bastante dudoso, por no decir arbitrario; y dos, me parecía altamente limitante a la lectura intuitiva, que es la que más me gusta y la que más se adapta a la gran variedad de mazos que existen.

No podría decir que he pasado más allá de entender los fundamentos más básicos de este increíble cuerpo de sabiduría y sin embargo, con ese poquito de luz que me ha sido revelada, el cambio en mi vida ha sido radical, literalmente. Las raíces, los fundamentos de mi enfoque de la vida ya no son los mismos. Lo que se puede aprender de la Cabalah desde el Tarot, es una porción bastante poco gráfica de lo que la Cabalah es, y a poco andar me di cuenta de que todo lo que había aprendido no era sino una adaptación del conocimiento a una necesidad sincrética de las escuelas esotéricas (que aman el sincretismo) y dejé de pensar en la idea de usarla para el Tarot y me centré en ella sola. Luego de este ciclo de fundamentos quedo con ganas de más, de mucho más. Y es por eso que en este punto quisiera dar mi opinión como tarotista de la cabalah, ¡no sea que llegue un punto en que el Tarot se pierda en ella y ya no pueda hacerlo!

El Tarot no tiene nada que ver con la Cabalah, y al mismo tiempo, tiene todo que ver.

Me explico, el Tarot en su origen no tiene relación con este conocimiento que el pueblo hebreo ha custodiado, no fue inventado para explicarlo aunque sí para representar ciertos conceptos filosóficos y culturales de su tiempo en los que quizá y sólo quizá, luego del Rab. Isaac Luria (El santo Ari) haya permeado algo, dentro de un concepto lúdico como el juego. Está bastante probado que el Tarot nació en Italia, no en Egipto ni en Jerusalém. Sin embargo, en su desarrollo, en el que fue adquiriendo el peso de los conceptos filosóficos y místicos del esoterismo occidental y haciéndose su recipiente, fue adquiriendo similitud (afinidad de forma, quizá) con la Cabalah. Así encontramos arquetipos (en el sentido Jungiano original) comunes: la carencia, el deseo, el padre, la madre, el altruismo, la unidad o hermandad, dualidad, etc. Su afinidad tiene que ver, con el fin de explicar el funcionamiento de la realidad material y espiritual. Pero el Tarot lo hace desde una perspectiva cristiana medieval y/o renacentista, mientras que la Cabalah explica el proceso desde los símbolos de la Torah Hebrea.





El Tarot, entonces, ¿puede servir para entender la Cabalah? Sí. Al ser conocimientos que vienen "de los mundos superiores", y que por lo tanto, no se pueden expresar mediante el lenguaje terreno, se expresan por medio de analogías ("las ramas"), conceptos que podemos encontrar u homologar en las imágenes de los Tarots. Esto es equivalente a su uso para la comprensión de los arquetipos, que también son ideas del abstracto que se adquieren no por la vía de la razón consciente, sino desde el subconsciente o el sentido espiritual. Desde ese punto de vista, el Tarot es una especie de diccionario en el que se describen simbólicamente procesos internos del ser, y por eso se hace tan fluido y fácil usarlo para la magia ceremonial, el psicoanálisis, el misticismo en todas sus formas y también la adivinación. Ahora bien, me parece un error pensar que su uso para uno de estos fines excluya a los demás. El Tarot se ha probado a sí mismo un lenguaje sencillo y asequible que sirve para cualquier fin en el que se haga necesaria la comunicación simbólica.

Pero ¿se puede entender la Cabalah sólo por medio del Tarot? No. Cabalah sin Torah no es Cabalah, ya que ella es su principal revelación, de la cual el resto de los textos cabalísticos son comentarios y aclaraciones.

¿Pero entonces la Cabalah sirve para aprender el Tarot? No, pero sirve para ampliar el entendimiento de la vida, y el mayor entendimiento de la vida sí amplía el entendimiento del Tarot. Por eso, pienso que si en algún momento fuera a leerlo usando el conocimiento de la Cabalah no se parecería en nada a las asociaciones entre el árbol de la vida y los arcanos que usualmente se ocupan en las escuelas esotéricas.

En conclusión, el Tarot y la Cabalah tienen una afinidad como medios para entender el universo, sin embargo, eso no sostiene el sistema que se ha creado sobre el convencimiento de Eliphas Levi (amante de la Cabalah, aunque cristiana) de que tenían el mismo origen y de que estaban innegablemente unidas. Sus similitudes son las mismas similitudes que podemos encontrar entre las múltiples formas de misticismo presentes en las distintas culturas, ya que todas ellas son herramientas que buscan ayudar al hombre es su aspiración más fundamental: Comprender la existencia.

Todo el mundo debiera aprender Tarot. Todo el mundo debiera aprender Cabalah.

lunes, 19 de febrero de 2018

El mejor Tarot de todos los tiempos



Me ha tocado ver estos últimos días (y siempre en realidad) en mis redes sociales preguntas y comentarios sobre "El mejor Tarot". Entiendo que es una duda razonable entre quienes están empezando y quieren hacer las cosas bien o temen hacerlas mal. Sin embargo me sorprende que aun en estos tiempos se pueda ver tarotistas reivindicando uno u otro como "el mejor", "el más asertivo", "el que dice la verdad". Algo con lo que no estoy de acuerdo en absoluto.
El Tarot de hoy, es resultado de un trabajo colectivo de ocultistas, artistas, artesanos, académicos, cartomantes y muchísimas personas que han formulado y reformulado durante siglos conceptos valiosos para la dimensión espiritual del ser humano. Como resultado, cada Tarot creado es un contenedor y a la vez un otorgador de consciencia. Vive en él toda la información que su creador manejaba y las emociones que puso en su arte; y nos da a través de esa información la posibilidad de encontrar las respuestas propias (insight). Cada Tarot, entonces, sin importar cuan nuevo o antiguo, es un símbolo para quien se deja interpelar por él; uno que se resiste a que lo limiten, a que lo encasillen, a que lo acaparen y estanquen su desarrollo.
El Tarot en la práctica es papel impreso. Es el lector el que hace la magia, la capacidad de ver está en él, las cartas son una herramienta para que él se deje inundar por las sabiduría del universo que estuvo desde siempre en su interior y le habla a través de los símbolos. Si un tarot nos funciona mejor o peor, depende de qué tan sensible soy a determinados estímulos presentes en el mazo: algunos reaccionarán mejor a algo más abstracto o más oscuro o más luminoso o más realista o con más información sistemática o un largo etcétera. Si no tengo el mazo con los estímulos apropiados para mí, es muy posible que me cueste leer con asertividad o que me cueste siquiera aprender a leer. Pero eso no hace que el mazo sea "malo", porque con ese mismo mazo otra persona hará maravillas.
Por eso cuando te pregunten qué mazo es el mejor del mundo puedes contestar con toda seguridad ¡el mío!

miércoles, 10 de enero de 2018

El juicio y el llamado de la consciencia universal


El juicio se ha vuelto una de mis cartas favoritas en esta etapa de mi vida, probablemente desde la crisis de los 30s. Durante mucho tiempo fue una realidad lejana, una figura Bíblica quizá, o una serie de conceptos bonitos pero sin vida que de apoco fueron tomando fuerza en la medida que recorría mi propio camino hasta ella.

Debo decir que no es que no esté de acuerdo con los significados normales de la carta, que lo estoy. Efectivamente cuando me aparece en una tirada suelo verlo como un resabio del pasado que vuelve a atormentar con la esperanza de que se resuelva, o como un renacimiento, o como comunicación con lo divino, reflexión, epifanía, perdón. Todo eso me parece correcto, sólo quiero llevarlo un poco más allá al relacionarla con las cartas anteriores y posteriores.

Cuando llegamos al sol estamos ya en la última etapa del ciclo. Hemos pasado por la muerte o la crisis del ego (torre), hemos redescubierto nuestra fe (estrella), nuestra condición natural y nuestro inconsciente (luna), lo que nos ha conducido a la unidad del yo y con ello, la satisfacción de ser nosotros mismos en el sol. Pero el yo no es el todo, y ahí es donde veo que el juicio toma parte.

Si el sol representa la consciencia del yo, el juicio corresponde a la consciencia universal, a la idea de que yo soy sólo una de muchas partes y que todos somos parte de algo mayor. Nos invita a revisar nuestra vida desde una mirada mucho más amplia, en la que toda experiencia toma sentido y es para bien. Ya no podemos ver al otro como un victimario, por el contrario, podemos entender por qué hizo lo que hizo, y perdonar el daño que creímos que nos habían hecho. La llamada del ángel nos despierta a La Verdad, y aquel que ha visto la verdad no puede más que doblar la rodilla y confesar (aludiendo a Rom 14:11). Esta experiencia es en sí misma una epifanía.

Y claramente luego de vivir algo como eso, el hombre se convierte en un hombre nuevo. Ha experimentado la luz y en ella, ha comprendido la naturaleza de la creación y eso es lo que veo reflejado en la carta siguiente, el mundo. La satisfacción de encontrarse a sí mismo en la unidad, tanto, que ya no es él que habla sino la naturaleza misma, el anima mundi se manifiesta a través de su carne. Esa consciencia le permite verse a sí mismo, o más bien, a su alma, como lo que es: potencialidad absoluta (loco).